Lilypad

21 de julio de 2026

Dibujo de Lilypad de Toy Story 5 para que los niños puedan imprimirlo, colorearlo y crear nuevas aventuras con lápices, ceras o rotuladores

Bonnie lleva un buen rato sin convertir la alfombra en lava, sin mandar a Woody a rescatar a nadie y sin pedirle a Buzz que despegue rumbo a una galaxia inventada. Está sentada, muy quieta, mirando una luz que cambia de color entre sus manos. Desde el fondo de la caja de juguetes, Rex cuenta los segundos y empieza a ponerse nervioso. Jessie intenta ver qué ocurre sin hacer ruido. Woody observa la escena y comprende que la recién llegada no necesita correr, saltar ni contar chistes para quedarse con toda la atención. Se llama Lilypad, es la llamativa tablet de Toy Story 5 y guarda un mundo entero detrás de su pantalla. Parece capaz de entretener a Bonnie con un solo toque, aunque hay algo que ningún juguete consigue averiguar todavía: ¿qué clase de aventura puede surgir cuando la pantalla se apaga?

Esa pregunta convierte el dibujo de Lilypad en una actividad mucho más divertida de lo que parece. Sobre el papel, la tablet no reproduce música, no abre juegos y no responde cuando alguien toca su pantalla. Tampoco elige sus propios colores. Está ahí, completamente quieta, esperando a que una niña o un niño decida si será verde, violeta, azul cielo o de un tono que ni siquiera tiene nombre. Puede llevar manchas de rana, pequeños corazones, estrellas, rayas, pegatinas imaginarias o una pantalla llena de botones disparatados. Aquí no manda ninguna aplicación. Mandan los lápices.

Lilypad está acostumbrada a que todo ocurra enseguida. Se toca un icono y aparece una imagen. Se desliza un dedo y cambia la pantalla. Se pulsa otro botón y comienza un juego. Colorear funciona de una manera muy distinta. Cada zona necesita tiempo, incluso cuando el artista pinta deprisa. Hay que escoger una cera, probarla, decidir si encaja con las demás y continuar hasta que el dibujo empiece a tener personalidad. A veces una línea queda más oscura que otra. Otras veces un color se cuela fuera del contorno y termina convirtiéndose en la mejor parte de la página.

Puede que Lilypad intentase organizarlo todo si pudiera hablar desde el folio. Primero pediría que se seleccionara una paleta. Después querría saber cuánto tiempo va a durar la actividad. Tal vez propusiera tres diseños preparados y esperase que la criatura escogiera uno. Pero los niños no siempre juegan siguiendo instrucciones. De pronto aparece un rotulador naranja donde nadie lo esperaba, el ecrán se llena de planetas y el cuerpo de Lilypad acaba cubierto de lunares rosas. La tablet podría buscar una explicación en todos sus datos y aun así no encontraría ninguna. La respuesta sería muy sencilla: a quien estaba pintando le apeteció hacerlo así.

Eso es lo genial de imprimir a Lilypad para colorear. El dibujo llega como un punto de partida, no como una orden. Se puede respetar cada línea o añadir otras nuevas. Alguien puede dibujar una corona sobre la cabeza de Lilypad y convertirla en la reina del cuarto de Bonnie. Otra criatura puede ponerle una mochila, unas gafas enormes y un mapa en la pantalla. También puede transformarla en detective, astronauta, exploradora de estanques o presentadora de un concurso donde Rex intenta cantar sin asustarse de su propia voz.

El nombre Lilypad suena a hoja flotando sobre el agua, de esas que aparecen en los estanques y sirven de asiento a las ranas de los cuentos. La conexión resulta tan curiosa que invita a llenar el fondo de plantas, flores y pequeñas criaturas. Lilypad podría estar apoyada sobre un nenúfar gigantesco mientras unos peces miran su pantalla desde debajo del agua. Una libélula se posa en una esquina. Un caracol intenta deslizar el dedo por el cristal, aunque tarda tanto en llegar a un icono que el juego cambia antes de que pueda tocarlo.

Woody también puede aparecer en ese estanque inventado. Quizá navegue dentro de un barquito de papel con el sombrero empapado. Jessie podría cruzar el agua saltando de hoja en hoja, convencida de que todo forma parte de una carrera. Buzz sobrevolaría la escena anunciando que ha descubierto un nuevo planeta acuático. Rex permanecería en la orilla porque ha visto una rana diminuta y está seguro de que es peligrosísima. Garfio, mientras tanto, encontraría un vaso de plástico entre las plantas y lo llamaría su palacio.

Otra niña podría preferir un escenario completamente distinto y dibujar la habitación de Bonnie durante una noche de tormenta. Cada trueno hace temblar las ventanas y la luz se va de repente. Lilypad deja de brillar. Sin su pantalla encendida, por primera vez parece una juguete más entre todos los demás. Woody propone contar historias para pasar el rato. Buzz utiliza una pequeña linterna como si fuese un faro espacial. Jessie organiza un escondite bajo una manta. Rex intenta contar algo de miedo y acaba pidiendo que alguien le coja de la mano.

Lilypad quizá no supiera qué hacer al principio. Está hecha para mostrar cosas, responder y mantener la atención. En la oscuridad no puede enseñar ningún vídeo ni abrir un juego. Entonces Woody le pide que invente una frase. Solo una. Lilypad dice que hay una nave perdida en algún lugar de la casa. Jessie añade que la nave transporta un tesoro. Buzz asegura que el tesoro pertenece al Comando Estelar. Rex decide que está protegido por un monstruo, aunque enseguida se arrepiente de haberlo dicho. En pocos segundos, la habitación se llena de una aventura que no estaba guardada en ninguna memoria.

Ese tipo de escena puede crecer mientras se pinta. La pantalla de Lilypad podría mostrar el mapa de la misión. Alrededor se pueden dibujar flechas, puertas secretas y huellas misteriosas. El borde del papel se convierte en la parte más lejana de la casa. Debajo de una cama aparece una cueva. Una zapatilla enorme sirve de vehículo. Un montón de calcetines forma una montaña que nadie quiere escalar. No hace falta tenerlo todo pensado desde el principio. Un simple garabato puede señalar el camino hacia la siguiente idea.

El Lilypad tablet también permite inventar aplicaciones pensadas para juguetes. Una podría avisar cuando Bonnie se acerca a la puerta. Otra serviría para encontrar accesorios perdidos en los rincones más difíciles. Woody tendría una aplicación que localiza sombreros. Jessie pediría una para organizar carreras. Buzz querría un mapa del universo con todos los planetas conocidos y unos cuantos que solo existen en su cabeza. Rex instalaría un programa para reconocer dinosaurios, pero bajaría el volumen antes de abrirlo.

Garfio necesitaría algo mucho más peculiar. Su aplicación favorita podría indicar dónde hay papeleras, cucharas y trozos de cartón. También podría incluir un botón llamado Volver a la Basura. Nadie se atrevería a pulsarlo. La criatura que colorea puede dibujar estos iconos dentro de la pantalla de Lilypad, ponerles nombres y decidir qué ocurre al tocarlos. Puede haber uno con forma de pizza, otro con una nube, otro con un calcetín y uno misterioso que solo muestra un signo de interrogación.

La actividad se vuelve todavía más entretenida cuando cada color tiene un significado. El verde podría ser el modo rana. El azul activa el modo espacial. El rosa aparece cuando Lilypad está contenta. El rojo avisa de que algo raro está a punto de suceder. Una franja morada tal vez signifique que está guardando un secreto. No hace falta escribir estas reglas en ninguna parte. Basta con imaginarlas y utilizarlas para contar la historia mientras se pinta.

Los lápices de colores permiten trabajar los detalles con calma. Las ceras son estupendas para llenar áreas grandes y dejar marcas alegres. Los rotuladores dan un acabado intenso, sobre todo en la pantalla y en los elementos pequeños. Si el papel es adecuado y hay un adulto cerca, el fondo también puede pintarse con témperas. Un cielo azul, un estanque verde o una habitación llena de tonos cálidos cambian por completo el aspecto del dibujo de Lilypad.

No todas las criaturas tienen que terminar la página de una sola vez. Algunas empiezan por los ojos, colorean la pantalla y guardan el resto para después. Otras van directas al fondo porque ya saben dónde está la personaje y qué aventura vive. También hay quien cambia de idea a mitad del trabajo. Una Lilypad que iba a vivir en un lago acaba en una nave espacial. El nenúfar se transforma en planeta y las gotas de agua pasan a ser estrellas. El dibujo se adapta sin protestar.

Imprimir esta página puede ser una buena idea para un rato tranquilo en casa, una tarde lluviosa o una actividad después del cole. No hace falta montar nada complicado. Una mesa despejada, unos cuantos materiales y algo de tiempo son suficientes. La criatura puede trabajar sola, acompañada por un adulto o junto a hermanos y amigos. Cada opción crea una experiencia distinta.

Cuando varias personas colorean la misma imagen, aparecen versiones que parecen pertenecer a películas diferentes. Una Lilypad puede estar llena de colores neón y parecer llegada del futuro. Otra lleva tonos suaves y vive en un jardín. Una tercera tiene una pantalla con dientes y se convierte en un monstruo simpático. También puede haber una Lilypad pirata, una versión deportiva o una que presenta las noticias de la habitación de Bonnie.

Colocar todos los dibujos juntos crea una pequeña exposición. Los niños pueden poner títulos a sus obras y explicar qué está ocurriendo. “Lilypad y el ataque de las ranas espaciales”. “Lilypad pierde el cargador”. “La noche en que Woody entró en internet”. Cada título abre una historia y cada historia puede continuar en otra hoja. Nadie tiene que preocuparse por que las aventuras coincidan con las de otros artistas.

Una forma muy divertida de ampliar la actividad consiste en dibujar una viñeta al lado de la personaje. Lilypad puede decir algo dentro de un bocadillo. Tal vez anuncie que le queda un uno por ciento de batería. Woody responde que no hay tiempo que perder. Buzz asegura que conoce una fuente de energía intergaláctica. Jessie aparece arrastrando un cable y Rex grita que el enchufe se está acercando, aunque en realidad es él quien corre hacia atrás.

La misión del cargador puede ocupar varias páginas. Primero hay que encontrarlo. Después toca atravesar el territorio prohibido bajo el sofá. Allí viven pelusas gigantes, piezas de construcciones y una moneda que Rex confunde con un escudo. Cuando por fin encuentran el cable, descubren que está enredado alrededor de una caja. Woody intenta soltarlo, Buzz tira demasiado fuerte y Garfio aprovecha para quedarse con un trozo de papel brillante que considera un tesoro.

Lilypad podría ponerse nerviosa al ver que nadie sigue el plan. Ella calcula la ruta más corta hasta la toma de corriente, pero Jessie encuentra un camino más rápido saltando por encima de unos libros. Buzz insiste en avanzar en formación. Woody cambia el objetivo cuando oye pasos en el pasillo. Todo resulta caótico y, precisamente por eso, la misión se vuelve inolvidable.

La historia también puede centrarse en una tarde en la que Bonnie propone jugar sin pantallas. Lilypad no entiende muy bien en qué consiste aquello. Woody le explica que debe fingir que es otra cosa. “¿Otra tablet?”, pregunta ella. Jessie responde que puede ser un mapa del tesoro. Buzz dice que será el panel de mando de una nave. Rex propone utilizarla como puerta de una guarida. Garfio cree que podría ser una bandeja, aunque nadie le hace caso.

Lilypad intenta decidir cuál de las opciones es correcta, pero todas funcionan. Durante unos minutos es mapa, nave, puerta, espejo mágico y libro de hechizos. La personaje descubre que un juguete no necesita conservar siempre el mismo papel. Puede cambiar cada vez que alguien inventa una nueva situación. Ese hallazgo encaja perfectamente con una página para colorear, porque tampoco existe un único modo correcto de pintarla.

Los padres pueden acompañar el momento con preguntas sencillas que no interrumpan la creatividad. ¿Qué aparece hoy en la pantalla de Lilypad? ¿Por qué está Woody escondido? ¿A qué tiene miedo Rex? ¿Quién ha perdido el cargador? ¿Qué aplicación inventaría Bonnie? Las respuestas pueden ser breves, larguísimas o completamente disparatadas. Una pregunta pequeña suele bastar para que nazca una historia enorme.

También se puede pedir a la criatura que dibuje algo que Lilypad no sea capaz de reconocer. Puede ser un animal inventado, una comida imposible o una máquina formada por objetos de la habitación. La tablet intenta adivinar qué es y se equivoca cada vez. Quizá confunda una jirafa con alas con un perchero volador. Tal vez piense que un bocadillo con ruedas es un autobús. Cuanto más rara sea la creación, mejor funciona el juego.

Después de colorear, la página no tiene por qué quedarse guardada. Con ayuda de una persona adulta, puede recortarse y pegarse sobre cartón. Lilypad se convierte entonces en una figura para representar historias. Una caja de zapatos sirve de habitación. Unos trozos de tela forman la cama y las cortinas. Tapones limpios pueden convertirse en mesas o asientos. Los demás personajes se dibujan en otras hojas y se unen a la aventura.

Otra posibilidad consiste en preparar una tarjeta para alguien que disfrute con Toy Story. La criatura pinta a Lilypad, añade un mensaje y decora el fondo con confeti, globos o estrellas. El dibujo puede regalarse en un cumpleaños o utilizarse para adornar una fiesta infantil. También queda genial en una carpeta de actividades, en un mural o en la puerta del dormitorio.

La Lilypad de Toy Story 5 despierta curiosidad porque se parece a algo que muchos niños conocen muy bien. Las pantallas forman parte de numerosos momentos del día y pueden ofrecer juegos, cuentos y canciones. Woody y su pandilla recuerdan otro tipo de diversión, esa que comienza con una voz inventada, una manta en el suelo o una caja que de repente se convierte en castillo. El encuentro entre ambos mundos deja un montón de preguntas y también muchas oportunidades para jugar.

Esta Lilypad para colorear lleva esa mezcla directamente al papel. Hay una personaje tecnológica, pero la actividad no necesita sonidos ni movimientos. Cada decisión la toma la persona que sostiene el lápiz. Puede pintar con cuidado, dibujar un escenario inesperado, añadir compañeros y cambiar la historia cuando le apetezca. La pantalla de Lilypad sabe mostrar miles de cosas, pero no conoce todavía la imagen que va a aparecer en esta hoja.

Quizá dentro de unos minutos sea una rana robótica que guía a Woody por un pantano. Puede que se convierta en capitana de una nave con Buzz. Tal vez ayude a Jessie a organizar la carrera más alocada de la habitación. También podría quedarse sin batería justo cuando Rex pulsa el botón equivocado. Todo depende del primer color, del siguiente trazo y de esa idea traviesa que aparece cuando nadie la estaba buscando. La página ya está lista para imprimir. Lilypad también. Solo falta descubrir qué juego será incapaz de llevar dentro de su pantalla.