
Hay personajes de Zootopia que aparecen poquísimo tiempo y aun así consiguen convertirse en los favoritos de algunos niños casi sin querer. Con Jaguar pasa exactamente eso. Mientras todo el mundo está pendiente de Judy Hopps durante la actuación escolar, muchos peques se quedan mirando a ese pequeño jaguar lleno de manchas oscuras que parece tomarse el espectáculo demasiado en serio. Tiene algo raro, divertido y un poco caótico que llama muchísimo la atención. Quizá sea el disfraz, quizá esa cara de “voy a salvar el mundo” mientras alrededor todo parece una locura, o quizá simplemente porque los niños adoran los personajes que parecen esconder historias. Lo curioso es que muchísima gente ni siquiera recuerda su nombre después de ver la película, pero los niños sí se acuerdan del animal. Lo señalan enseguida. “¡Ese mola!”. Y a partir de ahí empieza todo. Quieren imprimir el dibujo, pintar las manchas, cambiarle los colores y convertirlo en su propia versión del personaje.
Los dibujos de Jaguar para colorear funcionan tan bien porque dejan muchísimo espacio para imaginar cosas nuevas. No es un personaje rígido que obligue a usar siempre los mismos colores. Al contrario. Hay niños que intentan hacerlo parecido a un jaguar animal real, usando tonos amarillos, marrones y manchas negras enormes. Otros pasan completamente de eso y deciden que Jaguar necesita zapatillas verdes fosforitas, una capa brillante o incluso gafas de sol porque “queda más épico”. Y sinceramente, ahí está gran parte de la gracia. Cuando los peques sienten que pueden inventar libremente, la actividad deja de ser solamente colorear una hoja y se convierte en una pequeña aventura montada en la mesa del salón.
Es muy fácil notar cuándo un niño se mete de verdad en este tipo de actividades. Empiezan sentándose “solo un rato” y de repente llevan media hora eligiendo rotuladores, cambiando colores y hablando solos mientras imaginan historias absurdas sobre Jaguar viviendo en Zootrópolis. Algunos se inventan que es actor de musicales gigantescos. Otros dicen que trabaja con Judy Hopps resolviendo casos secretos. Hay quien incluso lo convierte en cantante famoso delante de miles de animales. Lo mejor es que todas esas historias aparecen de forma natural mientras pintan. Nadie les obliga a imaginar nada. Simplemente ocurre porque el personaje tiene ese aire misterioso que deja hueco para que los niños completen el resto con su propia imaginación.
Otra cosa que engancha muchísimo de este personaje es el diseño. Las manchas repartidas por el cuerpo hacen que colorear sea más entretenido porque siempre hay pequeños detalles que rellenar. A muchos niños les encantan los dibujos con patrones repetidos porque sienten que cada parte puede quedar diferente. Unas manchas pueden ser negras, otras marrones y otras directamente azules si les apetece. Cada niño termina creando un Jaguar completamente distinto. Y eso hace que incluso hermanos usando el mismo dibujo acaben enseñando resultados que no tienen nada que ver entre sí.
También ayuda mucho que Jaguar tenga ese equilibrio perfecto entre adorable y exagerado. No parece demasiado serio ni demasiado infantil. Tiene justo ese punto gracioso típico de algunos personajes secundarios de Disney que aparecen poco tiempo pero consiguen robar la escena igualmente. Los niños suelen conectar mucho con personajes así porque sienten que han descubierto “su favorito secreto” dentro de la película. Mientras todo el mundo habla siempre de los protagonistas, ellos se obsesionan con el pequeño jaguar de manchas oscuras que apareció en el escenario haciendo el dramático.
Muchos padres terminan usando este tipo de dibujos para imprimir porque funcionan genial durante tardes tranquilas en casa. Da igual si está lloviendo fuera, si hace demasiado calor para salir o si los niños empiezan a repetir aquello de “me aburro”. Basta sacar una hoja de Jaguar para colorear y la situación cambia bastante rápido. Aparecen las cajas de lápices, los rotuladores desperdigados por la mesa y esa concentración silenciosa que sorprende tanto cuando los niños están realmente entretenidos. Hay algo muy especial en ver cómo se meten por completo dentro de una actividad sencilla sin necesidad de pantallas ni juguetes complicados.
Y lo mejor es que el dibujo rara vez se queda solo en el papel. Muchos niños terminan creando historias enteras alrededor de Jaguar. Le dibujan escenarios, inventan enemigos, añaden coches, escenarios gigantescos o calles de Zootrópolis llenas de animales mirando cómo actúa. Algunos incluso recortan el personaje después de colorearlo y montan pequeños teatros improvisados sobre la mesa. Otros intentan copiar el dibujo en otra hoja y acaban practicando cómo dibujar por su cuenta sin darse cuenta siquiera.
Eso es algo muy bonito de las actividades para pintar. Los peques sienten que están jugando, pero mientras tanto desarrollan paciencia, imaginación y muchísima creatividad. Y como todo ocurre de manera natural, no parece una tarea aburrida ni una actividad escolar. Simplemente están pasando un buen rato mientras crean algo suyo. Jaguar encaja perfectamente en ese tipo de actividades porque tiene un diseño expresivo y muchísima personalidad visual pese a aparecer solo durante unos momentos en la película.
También pasa algo curioso con los animales grandes en dibujos infantiles. Los niños sienten fascinación natural por felinos como tigres, leopardos o jaguares porque parecen fuertes, rápidos y misteriosos. Cuando esa idea se mezcla con el humor y el estilo visual de Zootrópolis, el resultado se vuelve todavía más atractivo. El personaje conserva ese aire salvaje de un gran felino, pero al mismo tiempo transmite ternura y un punto cómico que hace que los peques quieran seguir mirando el dibujo y añadiendo detalles constantemente.
Hay niños que pasan muchísimo rato decidiendo qué hacer con las manchas. Otros directamente convierten el cuerpo entero en un arcoíris gigantesco porque les parece más divertido. Algunos usan purpurina, pegatinas o incluso dibujan focos alrededor del personaje como si estuviera actuando delante de toda la ciudad. Y sinceramente, cuanto más exageradas son las ideas, mejor suele quedar la actividad porque demuestra que los niños están totalmente metidos dentro de la historia que han creado alrededor del personaje.
Muchos padres también descubren que estos dibujos sirven para compartir tiempo juntos sin darse cuenta. A veces empiezan ayudando a elegir colores y terminan inventándose diálogos absurdos sobre Jaguar actuando en un concurso de talentos. Otras veces simplemente se sientan al lado mientras el niño colorea y empiezan conversaciones espontáneas sobre animales, películas o escenas favoritas de Zootrópolis. Son momentos sencillos, pero muy especiales, porque todo nace de una hoja impresa y unos cuantos lápices desperdigados sobre la mesa.
Otra razón por la que Jaguar para colorear gusta tanto es porque permite muchísima libertad creativa. Hay personajes demasiado reconocibles donde los niños sienten que “tienen” que usar ciertos colores. Con Jaguar eso casi nunca pasa. Los peques sienten que pueden experimentar sin problema. Y cuando un niño siente libertad total mientras dibuja o pinta, suele disfrutar muchísimo más de la actividad. Se atreven a mezclar colores raros, crear escenarios gigantescos y añadir pequeños detalles que solo tienen sentido en su imaginación.
Incluso después de terminar el dibujo, la diversión suele continuar. Algunos niños cuelgan el resultado en la pared de la habitación. Otros lo guardan dentro de carpetas especiales junto a más personajes de Disney. Hay quien acaba creando una colección entera de animales de Zootrópolis para colorear. Y cada vez que vuelven a ver la película, buscan inmediatamente al pequeño Jaguar durante la escena escolar porque ahora sienten que ese personaje también les pertenece un poco.
Lo más divertido es que Jaguar parece uno de esos personajes capaces de generar historias infinitas aunque apenas hable. Tiene ese tipo de diseño que deja espacio para imaginar cualquier cosa. Un día puede ser actor, otro cantante y otro explorador perdido en mitad de la jungla. Cada niño construye una versión distinta del personaje mientras colorea, y precisamente por eso estas páginas funcionan tan bien durante tanto tiempo. Nunca da la sensación de repetir exactamente la misma actividad porque siempre aparece una idea nueva, un color diferente o una historia completamente inesperada nacida a partir de una simple hoja lista para imprimir.

Con solo cinco años, Gustavo transformó un simple deseo de imprimir dibujos en una idea que hoy inspira a niños en más de 150 países.
Así nació Imprimivel.com, un proyecto creado junto a su padre, Jean Bernardo, para llevar color, imaginación y alegría en 10 idiomas, alcanzando a un público potencial de más de 800 millones de niños en todo el mundo.
Actualmente, Gustavo ayuda a seleccionar los contenidos, eligiendo con entusiasmo los temas y personajes que harán sonreír a otros niños, siempre bajo la supervisión de su papá, quien convierte las ideas del pequeño en realidad.
