Perezoso

Flash y Priscilla perezosos de Zootrópolis dibujo para colorear escena del DMV imprimir para niños

Imagina una tarde tranquila en casa. Sobre la mesa hay una hoja recién impresa, algunos lápices de colores, quizá un par de marcadores y esa sensación divertida que aparece cuando empieza una actividad creativa. En el centro de la página aparece una escena muy conocida para quienes han visto Zootrópolis. Allí está Flash, el perezoso más famoso de la ciudad, sentado detrás de su escritorio en el Departamento de Vehículos de Mamíferos. Muy cerca de él está su compañera Priscilla, que comparte el mismo ritmo calmado que convierte ese lugar en una de las oficinas más curiosas de toda la película.

Muchos niños recuerdan perfectamente ese momento del filme. Judy Hopps llega al DMV con mucha prisa porque necesita resolver un problema importante para su investigación. Ella espera encontrar una oficina rápida, llena de empleados trabajando con velocidad. Pero lo que descubre es algo completamente diferente. Todo allí ocurre con una calma sorprendente. Flash levanta la mirada lentamente, saluda con mucha educación y comienza a ayudarla con una tranquilidad que parece detener el tiempo.

Ese contraste entre la urgencia de Judy y la calma absoluta de Flash es justamente lo que vuelve la escena tan divertida. Cada movimiento parece tardar un poco más de lo normal. Cada palabra se pronuncia despacio. Mientras tanto, Judy intenta mantener la paciencia mientras espera que el sistema del computador encuentre la información que necesita.

Cuando Nick Wilde aparece y decide contar una broma, la situación se vuelve aún más graciosa. Flash escucha con atención cada palabra del chiste. Cuando finalmente llega el momento divertido de la historia, el perezoso no puede evitar reír. Y lo mejor de todo es que decide contar el chiste otra vez, con la misma calma, para que su compañera Priscilla también pueda escucharlo.

Ese momento quedó grabado en la memoria de muchas personas que vieron la película. Ahora esa escena tan divertida se transforma en una actividad creativa perfecta para los niños. La página para colorear del perezoso de Zootrópolis permite que cada niño recree ese momento del filme usando su propia imaginación.

Una vez que la hoja está lista para usar, comienza la parte más divertida. Los lápices empiezan a moverse sobre el papel y poco a poco el dibujo empieza a transformarse. Algunos niños prefieren comenzar coloreando a Flash. Muchas veces eligen tonos marrones suaves para su pelaje, intentando que el personaje se parezca al del filme. Otros prefieren usar colores diferentes para hacer una versión más divertida del personaje.

Priscilla también se vuelve una parte muy interesante del dibujo. Mientras los niños pintan su figura, pueden imaginar qué está pensando mientras escucha el chiste que Flash está contando con tanta calma. Tal vez está sonriendo. Tal vez está esperando el final de la historia. O quizá está tan relajada como siempre, trabajando con la misma tranquilidad que caracteriza a los perezosos de la oficina.

A medida que los colores aparecen en el papel, la escena del DMV comienza a tomar forma. El escritorio puede pintarse de gris o marrón. Las pantallas de los computadores pueden tener un brillo verde o azul. Las paredes de la oficina pueden convertirse en cualquier color que la imaginación decida.

En ese momento la actividad deja de ser solo un dibujo para colorear. El papel se transforma en una pequeña escena de Zootrópolis que los niños pueden recrear a su manera. Algunos incluso imaginan que Judy Hopps está esperando en algún lugar del fondo, cruzada de brazos mientras observa el lento proceso del sistema buscando la matrícula del vehículo.

Este tipo de actividades también permite que los niños se relajen mientras exploran su creatividad. Colorear, pintar y dibujar ayuda a concentrarse en pequeños detalles y a disfrutar de una actividad tranquila. Curiosamente, ese ritmo pausado combina perfectamente con la personalidad de Flash y Priscilla.

Los perezosos del DMV nunca tienen prisa. Todo sucede a su propio tiempo.

Mientras los niños siguen coloreando la página, pueden imaginar que la escena continúa desarrollándose. Quizá Flash está a punto de presionar otra tecla del computador. Quizá Priscilla está esperando escuchar el final del chiste. Tal vez Judy está contando los segundos mientras intenta mantener la calma.

Poco a poco, la hoja llena de líneas negras comienza a llenarse de colores.

Y así empieza una pequeña aventura creativa inspirada en uno de los momentos más divertidos de Zootrópolis.

A medida que los colores comienzan a llenar cada parte del dibujo, la oficina del Departamento de Vehículos de Mamíferos empieza a sentirse cada vez más real. Lo que antes era solo una hoja con líneas negras se transforma lentamente en una escena llena de vida. Flash continúa sentado detrás de su escritorio con la misma calma que lo caracteriza, mientras Priscilla trabaja tranquilamente a su lado, acostumbrada al ritmo relajado que siempre domina ese lugar tan peculiar de Zootrópolis.

Muchos niños que colorean esta escena recuerdan inmediatamente la primera vez que vieron esa parte de la película. Judy Hopps entra en la oficina con mucha energía porque necesita encontrar una matrícula lo más rápido posible. Su misión es importante y cada minuto cuenta. Ella espera que el proceso sea rápido, pero en cuanto ve a Flash entiende que el tiempo dentro de esa oficina funciona de otra manera.

Flash saluda con educación, levanta la mirada lentamente y comienza a escribir en el teclado del computador con una calma absoluta. Cada letra parece tardar más de lo normal en aparecer en la pantalla. Judy observa todo con los ojos bien abiertos mientras intenta no perder la paciencia. Para ella, cada segundo parece eterno.

Cuando Nick Wilde aparece con su actitud relajada y empieza a contar una broma, la escena se vuelve todavía más divertida. Flash escucha atentamente cada palabra del chiste. Sus ojos se iluminan cuando entiende la parte graciosa y comienza a reír con su típico ritmo pausado. Pero lo más inesperado llega después, cuando decide repetir toda la historia para que Priscilla también pueda escucharla.

Mientras Flash cuenta el chiste nuevamente con la misma calma, Priscilla escucha con atención. Judy sigue esperando el resultado en la computadora, y Nick observa todo con una sonrisa que deja claro que sabía perfectamente lo que iba a pasar.

Cuando los niños colorean esta escena, muchas veces imaginan que están viendo esa parte de la película otra vez. Algunos incluso recrean el momento mientras pintan el dibujo. Quizá Flash está justo en medio de la historia. Tal vez Priscilla está escuchando el final del chiste por primera vez. Puede que Judy esté mirando el reloj esperando que el sistema termine de cargar.

Cada color que aparece en el papel ayuda a construir esa pequeña historia. El escritorio puede pintarse de madera oscura, los teclados pueden tener tonos grises y las pantallas del computador pueden brillar con colores luminosos. Incluso el fondo del dibujo puede convertirse en una oficina llena de detalles que los niños inventan mientras colorean.

Una de las cosas más divertidas de esta actividad es que cada niño puede imaginar la escena de una manera diferente. Algunos prefieren colorear con mucho cuidado cada línea del dibujo. Otros llenan la página rápidamente con colores vibrantes. No existe una forma correcta o incorrecta de hacerlo. Cada versión del dibujo cuenta su propia historia.

También existe algo especial en poder imprimir la página todas las veces que se quiera. Si un niño desea probar nuevas combinaciones de colores, solo necesita imprimir otra hoja y comenzar nuevamente. En una versión Flash puede tener colores parecidos a los de la película. En otra versión puede tener tonos completamente diferentes, convirtiéndose en un personaje aún más divertido.

Muchas familias disfrutan de este tipo de momentos juntos. Los padres se sientan al lado de sus hijos, comparten los lápices de colores y hablan sobre la escena de la película mientras colorean el dibujo. A veces recuerdan lo gracioso que fue ver a Judy esperando frente al computador. Otras veces comentan la broma de Nick que terminó convirtiéndose en la conversación más lenta del mundo.

Mientras la página se llena de colores, el dibujo deja de ser solo una actividad creativa. Se convierte en un pequeño recuerdo de una escena muy querida de Zootrópolis. Los personajes parecen cobrar vida nuevamente sobre el papel, como si la oficina del DMV estuviera funcionando otra vez, con Flash escribiendo lentamente y Priscilla escuchando con calma cada historia.

Cuando el dibujo finalmente está terminado, muchos niños sienten orgullo de su creación. Algunos deciden colgar la hoja en la pared de su habitación. Otros la guardan en una carpeta junto con otros dibujos para colorear que han hecho anteriormente. Poco a poco, esa colección se convierte en un pequeño álbum de recuerdos llenos de creatividad.

Flash y Priscilla pueden ser los empleados más lentos de toda Zootrópolis, pero también son responsables de una de las escenas más divertidas de la película. Su calma, su forma educada de hablar y su ritmo pausado transformaron una simple visita al DMV en un momento que millones de personas recuerdan con una sonrisa.

Y cuando los niños imprimen la página, toman sus lápices y empiezan a colorear, ese momento vuelve a ocurrir otra vez.

Una hoja de papel. Un puñado de colores. Y dos perezosos que siempre hacen todo con mucha, mucha calma.