
La hoja cae sobre la mesa y, sin que nadie diga nada, ya se siente que hoy habrá aventura. Basta mirar el dibujo para entenderlo. El Tiger Shark Monster Truck no parece un camión cualquiera. Tiene cara de tiburón travieso, ruedas gigantes y una energía que salta del papel. Es como si hubiera salido del fondo del mar directo a una pista llena de tierra, rampas y emoción.
Este monster truck tiene algo que atrapa a los niños desde el primer segundo. No es solo rápido. Es valiente, curioso y un poco atrevido. En la imaginación infantil, el Tiger Shark no necesita agua para moverse. Nada sobre la pista como si fueran olas invisibles, saltando por encima de obstáculos y aterrizando con fuerza, listo para seguir adelante.
Cuando el niño empieza a colorear, la historia ya está en marcha. Algunos eligen azul porque piensan en el océano profundo. Otros prefieren verde, gris o colores totalmente inventados, porque este tiburón sobre ruedas puede ser como ellos quieran. Cada color cambia el carácter del Tiger Shark. A veces parece feroz. A veces se ve divertido y juguetón. Y eso es parte de la magia.
Colorear este dibujo no se siente como una tarea. Se siente como entrar a un juego. Los dientes del tiburón se convierten en un reto divertido. El cuerpo curvo invita a probar tonos distintos. Las ruedas enormes parecen listas para aplastar todo a su paso. El niño se detiene, observa, corrige un poco y sigue. Sin darse cuenta, está concentrado, tranquilo y disfrutando.
En la cabeza del niño, la pista se transforma. La tierra se vuelve arena. Los saltos parecen grandes olas. El Tiger Shark avanza rápido, a veces cae fuerte, se sacude y continúa como si nada. Caer no es perder. Es parte del espectáculo. Eso hace que la historia sea aún más emocionante y cercana.
Imprimir el Tiger Shark Monster Truck cambia el ambiente de la casa. Las pantallas se olvidan por un rato. La mesa se convierte en un espacio creativo. Lápices, crayones y colores se mezclan. El niño empieza a narrar la carrera, habla con el camión, explica qué va a hacer en el próximo salto. Los padres notan cómo el tiempo pasa sin peleas ni aburrimiento.
Este monster truck permite muchas historias diferentes. En una, el Tiger Shark es el más rápido de todos y siempre va por el salto más grande. En otra, observa, espera y sorprende al final. A veces es un pequeño rebelde. Otras veces se convierte en el héroe que nadie esperaba. El mismo dibujo sirve para todo eso.
Cuando el dibujo queda terminado, no se pierde. Se vuelve especial. El niño lo muestra con orgullo, lo cuelga en la pared o lo guarda con cuidado. Explica por qué eligió esos colores. Cuenta qué pasó en la carrera. Ese momento importa, porque el dibujo ya no es solo un dibujo. Es una historia creada por él.
Y lo mejor es que nada queda fijo. Mañana, el Tiger Shark puede volver con otros colores y otra actitud. Más rápido. Más divertido. Más loco. Cada hoja impresa es una nueva oportunidad para inventar algo distinto.
Mientras todo esto sucede, el niño aprende sin darse cuenta. Mejora el control de la mano, la atención y la paciencia. Aprende a decidir, a probar, a cambiar de idea. Todo pasa de forma natural, porque el foco está en la diversión.
El Tiger Shark Monster Truck funciona tan bien porque mezcla dos cosas que a los niños les encantan. Animales poderosos y vehículos enormes. Un tiburón que cambia el agua por la pista es una idea que despierta la imaginación al instante. Es atrevido, gracioso y emocionante al mismo tiempo.
Para los adultos, es ese tipo de actividad que se agradece. No hace ruido, no necesita pantalla y mantiene al niño ocupado y feliz. Solo hace falta imprimir el dibujo, poner colores sobre la mesa y dejar que la imaginación haga el resto.
Cuando el último espacio queda coloreado, el Tiger Shark parece listo para otra carrera. La historia se detiene solo porque espera continuar. El dibujo termina, pero la aventura sigue dando vueltas en la cabeza del niño, lista para volver a empezar con la próxima hoja en blanco.

Con solo cinco años, Gustavo transformó un simple deseo de imprimir dibujos en una idea que hoy inspira a niños en más de 150 países.
Así nació Imprimivel.com, un proyecto creado junto a su padre, Jean Bernardo, para llevar color, imaginación y alegría en 10 idiomas, alcanzando a un público potencial de más de 800 millones de niños en todo el mundo.
Actualmente, Gustavo ayuda a seleccionar los contenidos, eligiendo con entusiasmo los temas y personajes que harán sonreír a otros niños, siempre bajo la supervisión de su papá, quien convierte las ideas del pequeño en realidad.
