
Hay dibujos que parecen tener una energía propia y que llaman la atención de los niños incluso antes de que toquen los lápices de colores. Kraken es exactamente uno de esos personajes. Tiene algo misterioso, algo mágico y algo muy divertido que despierta la imaginación desde el primer vistazo. Aunque esté en blanco y negro, el contorno ya parece moverse, como si el monstruo marino estuviera saliendo de las profundidades para vivir una aventura junto a quien lo tenga en sus manos.
Cuando un niño sostiene esta página recién impresa, lo primero que hace es mirarla con calma, como si estuviera evaluando su próxima misión artística. Observan las líneas onduladas que parecen tentáculos, los detalles del cuerpo enorme, los ojos intensos y esas ruedas gigantes que parecen listas para rodar sobre cualquier terreno. Cada detalle invita a imaginar algo diferente. Algunos niños se imaginan a Kraken nadando en un océano brillante lleno de criaturas extrañas. Otros lo ven entrando a toda velocidad en un estadio con miles de personas emocionadas. Y siempre hay alguien que inventa una historia completamente alocada, donde Kraken puede volar, hablar o transformarse en un héroe lleno de colores.
El momento en el que los colores tocan el papel es cuando la magia despierta de verdad. Algunos pequeños artistas escogen tonos azules y verdes porque sienten que Kraken debe mantenerse con un estilo más marino. Otros prefieren colores vibrantes como rosa, amarillo o naranja, creando una versión totalmente inesperada que seguramente sacaría una sonrisa a cualquiera. También están los niños que mezclan tonos suaves con colores intensos y crean un Kraken tan original que parece salido de un cuento que solo ellos podrían escribir. Y lo lindo es que no hay ninguna regla que limite la creatividad. Lo que el niño imagina es lo que vale.
Durante el proceso de colorear, el ambiente cambia por completo. Los niños se concentran tanto que el mundo alrededor parece desaparecer. A veces inclinan la cabeza para ver mejor un detalle. A veces fruncen el ceño porque están pensando en qué tono usar. Muchas veces hacen ruiditos que imitan motores o sonidos del mar sin darse cuenta. Es una forma preciosa de ver cómo la imaginación fluye libremente. Los adultos que acompañan ese momento siempre sienten una mezcla de ternura y orgullo porque ven cómo una actividad sencilla puede convertirse en una experiencia llena de imaginación.
Cuando por fin terminan, levantan la hoja con una sonrisa enorme. No es solo un dibujo coloreado. Es un pedacito del mundo que ellos crearon. Un Kraken que no existe en ningún otro lugar más que en su mente y en ese papel. Muchos niños incluso repiten la actividad varias veces, cambiando los estilos según su humor del día. Un Kraken oscuro y misterioso hoy. Un Kraken brillante y amistoso mañana. Un Kraken lleno de purpurina y colores suaves pasado mañana. Cada versión cuenta una historia nueva.
Lo genial de esta página es que se puede imprimir tantas veces como se quiera. Es perfecta para niños que aman los monstruos enormes, las criaturas marinas, los autos gigantes o simplemente los momentos tranquilos donde pueden usar su creatividad sin límites. Kraken es famoso en el mundo de Monster Jam, pero aquí, en forma de dibujo, se transforma en algo más especial todavía. Un personaje que el niño controla con su imaginación. Un compañero para inventar historias, para explorar colores y para divertirse sin complicaciones.
Si buscas una actividad que entretenga, que motive la creatividad y que haga brillar los ojos de los niños, esta página de Kraken es una elección perfecta. Solo tienes que imprimirla y dejar que la diversión comience.

Con solo cinco años, Gustavo transformó un simple deseo de imprimir dibujos en una idea que hoy inspira a niños en más de 150 países.
Así nació Imprimivel.com, un proyecto creado junto a su padre, Jean Bernardo, para llevar color, imaginación y alegría en 10 idiomas, alcanzando a un público potencial de más de 800 millones de niños en todo el mundo.
Actualmente, Gustavo ayuda a seleccionar los contenidos, eligiendo con entusiasmo los temas y personajes que harán sonreír a otros niños, siempre bajo la supervisión de su papá, quien convierte las ideas del pequeño en realidad.
