
¿Alguna vez imaginaste que el autobús de la escuela no se detiene frente al portón, sino que acelera directo hacia una arena gigante llena de ruido, luces y emoción. Esa es la sensación que provoca el Higher Education Monster Jam cuando aparece frente a los ojos de un niño. No parece una tarea, no parece algo serio. Se siente como una invitación secreta a jugar, a imaginar y a dejar que la creatividad mande.
Desde el primer vistazo, este dibujo despierta curiosidad. Es un autobús escolar, algo muy conocido, pero al mismo tiempo es enorme, fuerte y con ruedas gigantes que parecen listas para saltar. Los niños suelen quedarse mirando unos segundos, pensando qué está pasando en esa escena. ¿Está en una carrera. ¿Está llegando tarde a una clase muy loca. ¿O está por hacer un gran salto frente a miles de personas imaginarias. Todo eso empieza a suceder en la cabeza antes incluso de sacar los colores.
Cuando llega el momento de imprimir, la emoción sube. La hoja sale y ya no es solo papel blanco. Es una pista, un escenario, una historia a punto de comenzar. Algunos niños toman el lápiz de inmediato, otros primero observan cada detalle, como si estuvieran planeando algo grande. Esa pausa también es parte del juego.
Colorear este Monster Jam se siente diferente. No hay reglas estrictas. El autobús puede ser amarillo como el de todos los días o puede convertirse en rojo, verde, azul o lleno de rayas. Las ruedas gigantes invitan a usar colores fuertes. Las ventanas se llenan de personajes inventados que saludan, ríen o gritan de emoción. Cada trazo cambia la historia.
Mientras los niños pintan y dibujan, el ambiente se transforma. Se escuchan comentarios espontáneos, risas y explicaciones largas sobre lo que está pasando en el dibujo. A veces hay silencio total, señal de que la concentración está al máximo. Es un momento tranquilo y divertido, lejos de pantallas, donde el tiempo pasa sin que nadie lo note.
El Higher Education Monster Jam tiene algo especial porque mezcla dos mundos que los niños conocen bien. La escuela y los camiones monstruo. Esa combinación resulta divertida y un poco absurda, justo como a ellos les gusta. En su imaginación, el autobús no lleva cuadernos, lleva aventura. No va lento, va saltando y haciendo ruido como en un gran show de Monster Jam.
Este tipo de dibujo no solo entretiene, también invita a crear historias nuevas cada vez. Un día el autobús es un héroe que llega a salvar el día. Otro día es el más divertido de la pista y hace reír a todos. Cada impresión es una oportunidad distinta. Los niños pueden volver a imprimirlo y hacerlo completamente diferente, sin aburrirse.
También es una actividad perfecta para compartir. Hermanos pueden sentarse juntos y comparar cómo quedó cada dibujo. Padres pueden participar preguntando cosas simples como a dónde va el autobús o quién está dentro. Esas preguntas abren conversaciones que nacen del juego y se sienten naturales, sin esfuerzo.
Dibujar y pintar este Monster Jam ayuda a los niños a expresarse. Les permite tomar decisiones, probar combinaciones y sentirse orgullosos del resultado. No importa si se salen de la línea o si mezclan colores inesperados. Todo forma parte del proceso creativo. Eso les da confianza y ganas de seguir creando.
Cuando el dibujo está terminado, muchas veces se convierte en decoración. Va a la pared, al refrigerador o a una carpeta especial. Cada vez que el niño lo ve, recuerda el momento en que lo creó. Esa sensación de logro es importante. No es solo un dibujo, es algo que hicieron con sus propias manos.
El Higher Education Monster Jam para colorear logra algo muy valioso. Convierte una simple hoja en una experiencia divertida, creativa y cercana. Sin parecerlo, mezcla juego, imaginación y aprendizaje de una forma ligera. Los niños no sienten que están haciendo una actividad educativa. Sienten que están jugando, inventando y pasándola bien. Y cuando piden imprimir otro, queda claro que la diversión funcionó.

Con solo cinco años, Gustavo transformó un simple deseo de imprimir dibujos en una idea que hoy inspira a niños en más de 150 países.
Así nació Imprimivel.com, un proyecto creado junto a su padre, Jean Bernardo, para llevar color, imaginación y alegría en 10 idiomas, alcanzando a un público potencial de más de 800 millones de niños en todo el mundo.
Actualmente, Gustavo ayuda a seleccionar los contenidos, eligiendo con entusiasmo los temas y personajes que harán sonreír a otros niños, siempre bajo la supervisión de su papá, quien convierte las ideas del pequeño en realidad.
