
Hay tardes en las que la casa se convierte en un estadio sin que nadie lo planee. El sofá es la grada, la alfombra es la pista y los lápices de colores son el equipo oficial. En ese momento aparece Bailey Circuit, listo para entrar en acción como si escuchara los aplausos de miles de fans imaginarios. Y todo empieza con una simple hoja lista para imprimir.
Bailey Circuit tiene algo especial. No es solo un monster truck gigante con ruedas enormes. Tiene una energía divertida, casi traviesa, que recuerda a un perrito juguetón que no puede quedarse quieto. Su diseño está inspirado en un simpático compañero robótico del mundo del circo, y eso se nota en cada detalle. Es como si el camión estuviera a punto de mover la cola antes de saltar por los aires.
Cuando los niños ven este dibujo, la historia nace sola. Algunos quieren pintarlo con colores brillantes y llamativos, como si estuviera bajo luces gigantes. Otros prefieren inventar su propia versión, con rayas, estrellas o detalles secretos que nadie más tiene. Aquí no hay reglas estrictas. Colorear a Bailey Circuit es crear un personaje nuevo cada vez.
El momento de imprimir la página también tiene su magia. Ver salir la hoja de la impresora es como recibir una entrada VIP para un gran espectáculo. El papel todavía tibio en las manos y la emoción creciendo. Ahora sí, empieza la diversión. Se eligen los lápices, se organizan los marcadores y Bailey Circuit espera su transformación.
Mientras los niños pintan las ruedas gigantes y dibujan sombras en la carrocería, pueden imaginar que el monster truck acelera por la pista, toma impulso y salta tan alto que parece tocar el techo. Se escuchan ruidos inventados, comentarios emocionados y hasta narraciones como si hubiera un comentarista en casa. Mira ese salto. Qué increíble. Va otra vuelta más.
Este dibujo para colorear no es solo una actividad tranquila. Es una puerta abierta a la creatividad. Al dar color a cada parte del camión, los pequeños construyen su propia versión del show. Tal vez Bailey Circuit está compitiendo en una gran arena. Tal vez está entrenando en el patio trasero, usando cajas como rampas. Todo depende de lo que imaginen en ese instante.
Para los padres, es ese tipo de plan que funciona sin complicaciones. No hace falta preparar nada complicado. Solo imprimir, sentarse juntos y dejar que la imaginación haga lo suyo. Los niños se concentran, mezclan colores, prueban combinaciones nuevas y se sienten orgullosos al ver el resultado final. Y mientras tanto, desarrollan paciencia y coordinación casi sin darse cuenta.
Bailey Circuit destaca dentro del universo Monster Jam porque combina fuerza y simpatía. Tiene el tamaño de un gigante, pero transmite cercanía, como si fuera un amigo fiel sobre ruedas. Esa mezcla hace que los niños quieran volver a imprimir la página y probar algo distinto. Un día lo pintan azul eléctrico. Otro día lo llenan de rojo y amarillo. Cada versión cuenta una historia diferente.
Cuando el dibujo está terminado, todavía queda diversión. Puede colgarse en la pared, guardarse en una carpeta especial o formar parte de una colección de monster truck para colorear. Algunos niños incluso crean su propio campeonato en casa, alineando todos sus camiones impresos y narrando las carreras con entusiasmo total.
Si buscas una actividad que combine emoción, creatividad y un toque de espectáculo, Bailey Circuit Monster Jam para colorear e imprimir es una elección perfecta. Es una hoja que se convierte en pista, un camión que cobra vida con cada trazo y una aventura que empieza en la mesa del comedor y termina en una historia que los niños quieren repetir una y otra vez.
Solo hace falta imprimir la página, elegir los colores favoritos y dejar que Bailey Circuit acelere directo hacia una tarde llena de imaginación.

Con solo cinco años, Gustavo transformó un simple deseo de imprimir dibujos en una idea que hoy inspira a niños en más de 150 países.
Así nació Imprimivel.com, un proyecto creado junto a su padre, Jean Bernardo, para llevar color, imaginación y alegría en 10 idiomas, alcanzando a un público potencial de más de 800 millones de niños en todo el mundo.
Actualmente, Gustavo ayuda a seleccionar los contenidos, eligiendo con entusiasmo los temas y personajes que harán sonreír a otros niños, siempre bajo la supervisión de su papá, quien convierte las ideas del pequeño en realidad.
