
En la enorme ciudad de Zootrópolis siempre hay algo pasando. Los autos circulan por avenidas llenas de animales distintos, los edificios se levantan entre barrios increíbles y cada personaje vive su propia aventura. Entre tantos momentos divertidos del mundo de Disney hay una escena que muchos niños recuerdan apenas la mencionan. Todo ocurre dentro del Departamento de Vehículos de Mamíferos, el lugar donde trabajan las famosas perezosas.
Allí aparece Flash, el perezoso que se hizo famoso por su forma extremadamente tranquila de hablar. Pero no está solo. Cerca de él también se encuentra Priscilla, otra perezosa encantadora que comparte ese mismo ritmo calmado que vuelve locos de paciencia a quienes necesitan resolver algo rápido. Cada vez que aparecen juntos, la escena se vuelve inesperadamente divertida.
Ahora imagina llevar ese personaje a una actividad creativa llena de imaginación. Una página de Priscilla de Zootrópolis para colorear transforma una simple hoja en una pequeña aventura. Cuando el dibujo sale de la impresora y queda sobre la mesa, parece que el personaje está esperando a que alguien lo llene de color.
Los niños suelen acercarse con curiosidad. Primero observan el dibujo. Luego buscan sus lápices de colores, marcadores o crayones. Poco a poco empiezan a pintar cada parte del personaje. Las líneas negras comienzan a transformarse y el papel cobra vida.
Algunos prefieren usar colores parecidos a los de la película. Otros inventan combinaciones totalmente nuevas. Priscilla puede terminar con tonos suaves, con colores brillantes o incluso con mezclas muy locas que solo la imaginación infantil puede crear. Esa libertad es justamente lo que hace que esta actividad sea tan entretenida.
Mientras el dibujo se llena de color, muchos niños recuerdan escenas del mundo de Zootopia. Tal vez imaginan a Judy Hopps entrando al edificio con prisa mientras Nick Wilde sonríe con su típico aire relajado. Detrás del mostrador, Flash y Priscilla siguen trabajando con toda la calma del mundo, hablando lentamente y riéndose a su propio ritmo.
Existe otra historia divertida donde aparece Priscilla junto a Flash. En una ocasión los dos salen a cenar a un restaurante del Distrito de la Selva Tropical. La camarera intenta atender a todos los clientes lo más rápido posible, pero la pareja de perezosos se toma su tiempo para cada pequeña decisión. Todo ocurre tan despacio que la situación termina siendo cómica para cualquiera que esté mirando.
En medio de esa cena ocurre algo inesperado. Flash decide pedirle matrimonio a Priscilla. Su respuesta comienza con un “no”, lo que deja a todos sorprendidos por un momento. Después continúa la frase completa y revela que en realidad estaba diciendo “¡de ninguna manera… sí!”. La sorpresa se convierte en una celebración alegre.
Ese tipo de momentos es lo que hace que los niños se encariñen con personajes como Priscilla. Aunque aparece en escenas tranquilas, siempre logra sacar una sonrisa.
Cuando un niño se sienta frente a un dibujo de Priscilla para colorear, no solo está rellenando espacios con colores. Muchas veces también empieza a imaginar historias nuevas. Tal vez Priscilla está trabajando junto a Flash. Tal vez está bailando en el concierto de Gazelle al final de la película. Quizás está paseando por las calles de Zootrópolis en un día soleado.
Algunos niños incluso deciden dibujar más cosas alrededor del personaje. Pueden aparecer otros amigos de la ciudad. Judy Hopps corriendo por la escena, Nick Wilde apoyado en una pared con su sonrisa astuta o incluso un escenario donde todos los animales están celebrando.
Poco a poco el papel se transforma en un pequeño mundo lleno de color. Cada trazo cambia la imagen. Cada nuevo color agrega personalidad al dibujo.
Los padres también suelen notar algo interesante cuando los niños realizan este tipo de actividad. Mientras colorean, los pequeños se concentran mucho. Sus manos se mueven con cuidado sobre el papel y su imaginación trabaja sin parar. Es un momento tranquilo que mezcla diversión con creatividad.
Muchas veces un solo dibujo no es suficiente. Los niños quieren volver a imprimir la página para probar ideas nuevas. Una versión puede tener colores suaves y naturales. Otra puede ser brillante y llena de tonos intensos.
Con el tiempo empiezan a formar una colección de personajes del universo de Zootrópolis. Judy Hopps, Nick Wilde, el jefe Bogo y muchos más pueden aparecer en diferentes hojas llenas de colores. En medio de todos ellos, Priscilla siempre aporta su estilo calmado y divertido.
Hay algo especial en personajes como ella. En una ciudad llena de movimiento, Priscilla demuestra que también se puede disfrutar la vida con calma y buen humor.
Todo empieza con algo muy sencillo. Una hoja lista para imprimir, algunos lápices sobre la mesa y un niño con ganas de crear. A partir de ese momento el dibujo comienza a transformarse.
Los colores aparecen, las ideas surgen y la historia cobra vida en el papel. Cuando el dibujo termina, Priscilla ya no es solo un personaje del mundo de Disney. Es una creación única hecha por un pequeño artista que decidió darle su propio estilo.
Y todo comenzó con una simple página esperando ser coloreada.

Con solo cinco años, Gustavo transformó un simple deseo de imprimir dibujos en una idea que hoy inspira a niños en más de 150 países.
Así nació Imprimivel.com, un proyecto creado junto a su padre, Jean Bernardo, para llevar color, imaginación y alegría en 10 idiomas, alcanzando a un público potencial de más de 800 millones de niños en todo el mundo.
Actualmente, Gustavo ayuda a seleccionar los contenidos, eligiendo con entusiasmo los temas y personajes que harán sonreír a otros niños, siempre bajo la supervisión de su papá, quien convierte las ideas del pequeño en realidad.
